lunes, 10 de octubre de 2011

EL TIEMPO: de la muerte al laboratorio


criminologia.jpgUno de los trabajos más importantes en los procesos legales es la fijación del tiempo transcurrido entre la muerte del individuo y el hallazgo de sus restos.

Si sólo quedan huesos el proceso se complica, porque pueden permanecer intactos cientos de años. Y miles, pero esto ya pasaría al ámbito de la paleoantropología o de la paleopatología, no al de la antropología forense.
En líneas generales, el proceso de descomposición depende de si los restos están al aire libre, bajo tierra, bajo el agua, del calor o frío, de la composición del terreno, y en último lugar de los factores físicos del propio individuo.
Se emplea además la estimación química del deterioro de los restos encontrados con el cuerpo, si los hay: ropa, zapatos, metales.
Las fuerzas post-mortem que modifican el cuerpo son:1) desarrollo bacterial, sobre todo intestinal.
2) invasión de insectos y actuación de roedores y animales carroñeros.
3) destrucción enzimática de los tejidos.
4) temperatura y humedad ambientes.
5) terreno ácido o básico (húmedo o seco).
Afectan además las condiciones pre-mortem:
1) circunstancias de mayor o menor violencia en la muerte.
2) condiciones de salud, deterioro, enfermedades, del individuo en vida.
Respecto al punto 1) añadiremos que, por ejemplo, una herida en el abdomen lleva a una putrefacción mucho más rápida que un disparo en la cabeza.
(El estudio de los insectos necrófagos no lo hace el antropólogo, sino el entomólogo forense. Eso de las películas en que el “CSI” de turno entiende absolutamente de todo es eso: películas. En la realidad hay un verdadero ejército de especialistas).
criminologia02.jpgLa descomposición corporal tiene efecto en ocho fases sucesivas:1) inmediatamente después de la muerte aparecen larvas de Callíphora y Musca, que incuban 8 o 10 días, apareciendo entonces la crisálida.
2) comienza el olor, y la aparición de los insectos Sarcophaga, Lucila y Cinomia.
3) se acentúa el olor y la grasa corporal amarilla; aparecen los insectos Dermester y Aglossa, lo que indica de 3 o 6 meses en climas templados y fríos y 1 mes en climas cálidos.
4) la fermentación atrae a coleópteros de color metálico, y a veces insectos voladores: añadamos 1 mes.
5) fermentación amoníaca, con insectos Ophyra.
6) los ácaros absorben los líquidos remanentes y llevan los restos a la desecación: ha transcurrido un año.
7) diversos coleópteros colonizan cabellos, tejidos y materiales naturales.
8)llegan los coleópteros Ptinus y Tenebrio a los músculos que aún queden: han transcurrido tres años, en climas,templados o fríos. En climas cálidos todo el proceso puede completarse en 18 meses.
Como vemos, los insectos, y por tanto el entomólogo forense, son auxiliares inapreciables en la data de los restos. No explicaremos aquí las variables del cuerpo sumergido en ríos, que son muchísimas, tantas como la composición de las aguas, de los cauces y de su flora aledaña; ni las de la profundidad del enterramiento, en que hay que tener en cuenta la humedad, composición del suelo, presiones mecánicas y profundidad del nivel freático. En suelo seco y arenoso, el cuerpo se descompone en 6-7 años; en suelo húmedo, en 9-10, a veces hasta 20. Y, por supuesto, con las variables de consistencia y peso del individuo, su estado de salud en vida, etc.
Un largo y complicado proceso.

En el laboratorio


laboratorio1.jpg
1.- Radiografiamos los huesos mayores primero, y luego el conjunto, con especial atención a las fracturas que existan, anomalías de crecimiento si las hay y, en su caso, intervenciones quirúrgicas.
2.- Lavamos los huesos, pero dejamos algunos sin lavar, como alguna vértebra, para ver las huellas de tierra, plantas o insectos.
3.- Ordenamos los huesos para formar el esqueleto, bien diferenciados los lados izquierdo y derecho, y dibujamos un gráfico de ellos, con escala métrica.
4.- Dibujamos un gráfico dental, anotando si falta alguna pieza, y anotando caries, roturas, intervenciones odontológicas, etc.
5.- Si hay más de un individuo, numerar los huesos como a) y b).
6.- Anotamos si cada hueso está entero, erosionado, roto, mordido, quemado, etc.
7.- Procedemos a la determinación de edad, sexo, raza y estatura. Durante esta determinación dejaremos constancia de las razones de cada conclusión.
8.- Fotografiaremos cada una de las pruebas que apoyen las conclusiones obtenidas.
9.- Buscaremos pruebas de cualquier cambio patológico que se haya podido producir, de cualquier trauma padecido, de cualquier anomalía en el desarrollo. Con constancia de las conclusiones.
10.- Examinaremos el hueso hioides y el cartílago tiroideo en busca de posibles daños por estrangulamiento.
11.- Examinaremos cada hueso en busca de pruebas de un posible contacto con un metal tipo cuchillo, en particular las costillas y el esternón.
12.- Extraeremos un molar para posible identificación posterior por DNA; es más sencillo que cualquier otra pieza.
13.- Haremos un vaciado en yeso del cráneo, por si fuese necesaria una reconstrucción facial.
Si hemos tenido que pegar algún hueso fragmentado, lo hacemos con pegamento que luego se pueda retirar, y nunca de pegado rápido. Como en todos los procesos, es necesaria mucha paciencia y asegurase de la correcta colocación anatómica. En el caso del cráneo, tener en cuenta que el peso de la tierra puede haberlo deformado. Las superficies de pegado deben estar muy limpias. Si es necesaria alguna pequeña reconstrucción, se hará con cera dental. Los orificios de balas, fisuras de puñaladas o huellas de golpes no se tocan

INVESTIGACIÓN FORENSE: LA ÚLTIMA RESPUESTA



En una gran cantidad de casos policiales, con lo único que se cuenta para la identificación de un individuo son sus restos óseos, en ocasiones en muy pequeña cantidad, y otras veces son restos de prendas que aparecen con ellos. A partir de tan poco material es preciso reconstruir una imagen biológica: un ser humano que una vez estuvo vivo.
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La Antropología Forense se ocupa de la exhumación e identificación de restos óseos. Es una ciencia multidisciplinar, en colaboración con la paleoantropología, la antropología física, odontología, aportes arqueológicos, anatomía, criminalistíca; todo ello en apoyo de la Policía Científica.
En una gran cantidad de casos policiales, con lo único que se cuenta para la identificación de un individuo son sus restos óseos, en ocasiones en muy pequeña cantidad, y otras veces son restos de prendas que aparecen con ellos. A partir de tan poco material es preciso reconstruir una imagen biológica: un ser humano que una vez estuvo vivo; su estatura, su rostro si se trata de un cráneo, las enfermedades que padeció y que en gran parte dejan huella en los huesos, a veces el trabajo que realizaba y que puede producir malformaciones, y, por supuesto, las causas de su muerte.
Es indudable que los huesos nos cuentan una infinidad de cosas. Lo llevan haciendo así desde la más lejana prehistoria, permitiéndonos reconstruir a los humanos que nos precedieron y su modo de vida. Los huesos actuales nos cuentan historias más cercanas, pero igualmente útiles; los anteriores para la historia; éstos para la justicia.
forense3.jpgAbrimos esta nueva sección hoy con lo más obvio: la exhumación. El primer paso del proceso de identificación tiende a la recolección de la mayor cantidad posible de evidencias, condiciones del enterramiento, tiempo transcurrido, proceso de tafonomía (cambios corporales desde la muerte hasta el hallazgo), etc.
Éstos son los pasos que se siguen:
- Lo primero es anotar fecha y lugar de la exhumación, complementada con fotografías desde todos los ángulos posibles, que se repetirán al finalizar la extracción de los restos.
- Reconocer las variaciones en la vegetación y en la composición del suelo y relleno de la fosa.
- Reconocer si hay uno o más individuos, y si el enterramiento es primario o secundario; es primario si el individuo o ha ido movido tras su inhumación, y secundario si ha sido extraído y vuelto a enterrar, lo cual ha producido alteraciones en la escena.
- Buscar en las capas de la tierra materiales asociados: en la primera y en la última; en un entierro secundario se han destruido probablemente los materiales del primario.Aislar el cuerpo y excavar alrededor un mínimo de 30 cm, coleccionando cuanto elemento extraño se encuentre, con un cepillo blando.
- Fotografiar y hacer un gráfico de cuanto se encuentre: restos de ropa, cabellos, balas, etc.
- Antes de extraer al individuo, efectuar su medición antropométrica: longitud total de los restos y su posición relativa.
- Una vez retirado, excavar y cribar la tierra en la que se encontraba, numerando y guardando en bolsas lo hallado.

Determinación de edad y estatura.

antropologia_02.JPG La estimación de la edad de los restos es más fiable en caso de adultos jóvenes o que no hayan alcanzado su madurez biológica. Pero influyen los factores de clima y de régimen alimenticio, y sobre todo de sexo: la osificación es más adelantada en las niñas que en los niños, con una diferencia de hasta dos años.Algunas epífisis se cierran en distintas etapas: por ejemplo el fémur, que crece más por la epífisis distal, y en cambio el húmero crece por la proximidad (se entiende distal y proximal con referencia al eje del esqueleto). Los huesos del antebrazo crecen hacia la muñeca, en cambio la tibia y el peroné crecen igual hacia la rodilla y hacia el tobillo. Los huesos de mano y pie crecen hacia el centro.
La madurez biológica se alcanza primero en la cadera y tobillos, luego en las rodillas y codos y por último en el hombro y las muñecas.Si la pelvis está fusionada en el acetábulo o punto de inserción con la cadera, los restos pertenecerán a una niña de 13 años o a un niño de 14.La pelvis adulta es el mejor indicador del sexo, en caso de que el antropólogo se encuentre con ese único resto. En general, en la mujer es más delgada, más extensa horizontalmente y más corta en vertical.Hasta la adolescencia es igual, y en el hombre cambia poco en la edad adulta. En la mujer empieza a cambiar de 9 a 14 años, según los climas, lo cual nos permite establecer la edad aproximada, además del sexo.Nos ayudará también la clavícula, que empieza a osificarse a partir de la quinta semana de vida; entre los 12 y 21 años aparece una segunda osificación, que se completa a los 23.El húmero empieza a osificarse por puntos a partir del tercer año, y termina a los 20. Y el radio empieza entre los 1 y 2 años, completándose a los 16-17 años en las mujeres y 17-18 en los hombres.Más o menos, porque exactamente es muy difícil, tenemos la edad del individuo con esos restos, que resultan suficientes. Si se halla el cráneo, con dientes, la aproximación en mucho mayor.Vamos ahora a ver qué estatura tenía nuestro desconocido personaje. Se toma desde el punto más alto de la cabeza hasta el final del talón, medido con un aparato llamado antropómetro, y a partir de esa medida se define la proporción entre tronco y extremidades. Se mide la altura del ápice del cráneo al mentón, la de la columna, la de la pelvis y la de las piernas por separado.antropologia03.jpgHay que tener en cuenta además algo que influye bastante, y es la raza: los niños caucasoides (blancos) son más altos en general a cualquier edad; los negroides crecen más deprisa en la pubertad, y el ritmo se lentifica después de ella; el mongoloide tiene un crecimiento pubertario mucho más lento, lo cual se mantiene en lo sucesivo. Además los negroides tienen las piernas más largas en relación al tronco, y los mongoloides tienen el crecimiento del tronco más rápido que el de las piernas. Si los huesos nos indican que el crecimiento se ha completado, podemos empezar a datar a partir de 21 años.Por supuesto, estoy dando indicaciones a grandes rasgos, puesto que estas páginas sólo pretenden ser divulgativas; las tablas de medición son de una gran complejidad. Añadamos a la medición normal las dificultades que se presentan si los huesos estaban expuestos al aire, a la acción de los depredadores o a la de suelos ácidos. Entonces están fragmentados en su mayoría, sobre todo las vértebras, lo que impide la medición según las tablas. En esos casos primero hay que calcular el porcentaje de cada trozo respecto al total del hueso, teniendo en cuenta, por ejemplo, que el fémur se divide en 5 segmentos y la tibia en 6, todos los cuales deben ser calculados para lograr la altura total.

Antropología forense

La antropología forense es una de las subdisciplinas de la antropología física.Se encarga de la identificación de restos humanos esqueletizados. También puede determinar, en el caso de que hayan dejado marcas sobre los huesos, las causas de la muerte, para tratar de reconstruir la mecánica de hechos y la mecánica de lesiones, conjuntamente con el arqueólogo forense, el criminalista de campo y el médico forense, así como aportar, de ser posible, elementos sobre la conducta del victimario por medio de indicios dejados en el lugar de los hechos y el tratamiento perimortem y posmortem dado a la víctima.Las técnicas tafonómicas indican cuando los cadáveres fueron atacados por carnívoros, roedores o asesinados por seres humanos. Las diferentes formas en las que actualmente los criminales disponen de los cadáveres y segmentos de los mismos pueden confundirse fácilmente por la acción de los diferentes tanatofagos. La conducta de los homicidas puede introducir variaciones extremas de transporte, desmembramiento y otras alteraciones en los restos humanos. Existen grandes diferencias entre los grados de intemperismo, tanatofagos y el patrón de dispersión de cuerpos en desiertos, bosques, bajo el agua, en la tierra, que el método tafonómico puede ayudar a describir y explicar.